Históricamente, la comida ha sido uno de los lenguajes universales del amor y del deseo. Mucho antes de que la ciencia intentara explicar el erotismo, distintas culturas ya atribuían poderes afrodisíacos a ciertos alimentos y bebidas, no solo por sus efectos en el cuerpo o por su forma parecida a los órganos sexuales, sino por lo que representan en la mesa: abundancia, placer, lujo y conexión con la persona que tenemos enfrente. Hoy sabemos que el deseo es multifactorial, pero muchas de estas creencias siguen vivas en diversos lugares; en varios de ellos, como vestigios de un saber ancestral que vale la pena conocer. Estas son algunas bebidas y alimentos que se creen que son afrodisiacos.
Bebidas y alimentos afrodisiacos en el mundo

El término afrodisíaco proviene de Afrodita, diosa griega del amor y la belleza. Y es un adjetivo que se ha usado para describir sustancias que supuestamente aumentan el deseo sexual, la fertilidad o el rendimiento erótico. En la mayoría de los casos, su poder reside más en el simbolismo, la sugestión y el contexto cultural y hasta emocional que en un efecto químico comprobado de un platillo o bebida. Si quieres conocer la historia de los alimentos afrodisiacos te recomendamos estas notas.
Cada región tiene sus propias creencias respecto a este tipo de comida. Estas son algunas de los más conocidas:
- África: en diversas culturas africanas, los afrodisíacos están profundamente ligados a la fertilidad y virilidad. Se usan miel (como símbolo de unión y abundancia), raíces (yohimbe y jengibre), cortezas y semillas (nuez de cola) en infusiones rituales, no solo para el deseo sexual, sino como símbolo de fuerza vital. Y no se consumen de forma aislada, sino que suele integrarse a rituales comunitarios o de iniciación.
- Medio Oriente: los árabes y persas asociaban el erotismo con los sentidos, especialmente el olfato y el gusto; por eso, los afrodisíacos como el azafrán, la canela, el agua de rosas y los dátiles aparecen tanto en la cocina como en la perfumería. Incluso hay textos clásicos como Las mil y una noches, donde estos ingredientes se describen como estimulantes del deseo y la imaginación, reforzando la idea de que el placer empieza antes del contacto físico.
- Asia: en la medicina tradicional china y ayurvédica (India), el deseo sexual se entiende como una manifestación del equilibrio energético del cuerpo. Los afrodisíacos buscan fortalecer órganos vitales y mejorar la circulación de la energía (qi o prana). Entre los alimentos y sustancias tradicionales se encuentran el ginseng (China y Corea), Aswagandha (India), raíces energizantes como la bardana o raíz de loto (Japón), ostras y mariscos. Más que estimular el deseo inmediato, estas tradiciones promueven una sexualidad ligada a la salud y la longevidad.
- Europa: el Medioevo y el Renacimiento dejaron una huella gastronómica en este ámbito. Los afrodisíacos se vincularon con el exceso, el lujo y una forma de desafiar normas morales y celebrar el hedonismo. Abundaba en las mesas los higos, ostras, trufas negras, fresas, espárragos, arúgula, piñón, granada, sandía, mejorana, tomillo, ajo, cebolla y puerro. Muchos de estos ingredientes fueron considerados peligrosos o pecaminosos en su época, lo que reforzó su fama erótica.
- América latina: las culturas mesoamericanas ya reconocían alimentos asociados al placer y la fertilidad como el cacao (bebida sagrada y energética, reservada para élites y rituales), la damiana, el aguacate (considerado vigorizante sexual por los aztecas), chiles picantes, piña, vainilla y miel de abeja, guaraná (Sudamérica), mate (Argentina), Tras la colonización, estas creencias se mezclaron con tradiciones europeas y africanas, dando lugar a un imaginario afrodisíaco profundamente mestizo.
¿Qué dice la ciencia sobre los alimentos afrodisiacos?
¿Realmente existen alimentos o bebidas que aumentan el deseo sexual? Desde el punto de vista neurofisiológico la respuesta contundente es que no. Eso no significa que existan alimentos que tengan un impacto en nuestra fisiología cerebral y generen cambios, pero no existe algún ingrediente o bebida que científicamente haya demostrado lograrlo y en esta nota profundizamos más sobre ello. Pocos ingredientes tienen un efecto directo comprobado sobre el deseo sexual, sin embargo, muchos estimulan los sentidos, mejoran el ánimo o activan la circulación, algo que es relevante para el ars amatoria.
Es cierto que no solo necesitamos un cuerpo sano para tener líbido o un deseo sexual adecuados, se requieren también condiciones emocionales. Más allá de mitos y leyendas, las creencias afrodisíacas nos recuerdan algo esencial: la gastronomía siempre ha sido una herramienta de conexión. Cocinar, servir y brindar siguen siendo gestos profundamente íntimos. Al final, influye más el cómo, el cuándo y con quién se come que los nutrientes que contiene aquello que te estás comiendo.
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