Masa para tamales desde cero (Sin morir en el intento)

¿Quieres aprender cómo hacer masa para tamales desde cero y que te queden suaves, ligeros y con el sabor auténtico de la cocina mexicana? El secreto no está solo en los ingredientes, sino en la técnica de batido y la hidratación de la harina. En esta guía te enseñamos paso a paso cómo lograr la textura ideal.

El paso a paso: para que te salgan a la primera

1. Antes de tocar la masa, pon las hojas de maíz en una cubeta o tazón grande con agua caliente. Déjalas ahí mientras haces todo lo demás. Esto las hace flexibles y evita que se rompan.

2. Este es el paso donde la mayoría falla. No solo mezcles la manteca; bátela sola en un tazón hasta que cambie de color a un blanco brillante y se vea como crema batida o merengue. Si haces esto bien, tienes el 80% del éxito asegurado.

Elaboración de masa para tamales.
Elaboración de masa para tamales./Foto: Shutterstock

 

3.Agrega la harina y el polvo para hornear la manteca. Empieza a añadir el caldo tibio poco a poco. Para la textura no debe ser líquida como para hot cakes, ni dura como para tortillas. Debe ser como una pasta de dientes espesa que se pueda untar fácilmente con una cuchara.

4. El truco está en la prueba del vaso para “no morir en el intento”, haz la prueba definitiva: deja caer una bolita de masa en un vaso con agua.

¿Flota? ¡Felicidades! Tus tamales van a ser nubes de sabor.

¿Se hunde? Te falta aire. Bate 5 minutos más con energía y vuelve a probar.

¿Cómo saber cuando ya están listos?

Después de 60 a 75 minutos en la vaporera a fuego medio:

  1. Saca un tamal con cuidado.
  2. Espera 2 minutos (el aire los termina de asentar).
  3. Abre la hoja. Si el tamal se desprende solito y la hoja queda limpia, ya puedes apagar el fuego.
Tamales colocados en olla al vapor.
Tamales recién cocidos en olla al vapor./Foto: Shutterstock

¿Cómo arreglar una masa para tamales que quedó aguada?

Si tu masa está demasiado líquida, añade harina de maíz poco a poco y sigue batiendo hasta recuperar la consistencia de una pasta untable. Evita agregar harina sin batir para no crear grumos.