Claves para una alimentación sin gluten: mitos, etiquetas y sustitutos

La salud digestiva ha tomado relevancia en  la innovación de alimentos debido a  la celiaquía y la sensibilidad al gluten. Aunque cada vez hay más información, llevar una dieta libre de TACC (Trigo, Avena, Cebada y Centeno) sigue siendo un reto diario para millones de personas.

Este día busca visibilizar una realidad que ocurre en el plato, pero que comienza mucho antes: en el etiquetado, en los costos de los productos y en la seguridad de los menús en restaurantes.

Mitos y realidades de la vida sin gluten

A menudo, la falta de información genera confusión sobre quién debe dejar el gluten y por qué. Es importante aclarar algunos puntos:

  • “Es una dieta para bajar de peso” Falso. Muchos productos procesados sin gluten contienen más grasas o azúcares para compensar la textura. El beneficio es la salud intestinal, no necesariamente la pérdida de peso.
  • “Un poco de gluten no hace daño” Falso. En personas celíacas, incluso una miga de pan puede activar el sistema inmune y dañar las vellosidades del intestino.
  • “Es solo una moda” Falso. El aumento en los diagnósticos responde a mejores pruebas médicas y a una mayor conciencia sobre la sensibilidad al gluten no celíaca.
Persona que manifiesta dolor estomacal derivado al gluten.
Persona que manifiesta dolor estomacal derivado al gluten./ Foto: Shutterstock

El arte de leer etiquetas: detectar el “gluten oculto”

El mayor desafío es encontrar gluten donde no parece estar. Para una compra segura, es vital prestar atención a estos detalles:

  1. Símbolos oficiales: Busca siempre la espiga barrada o el sello “Sin TACC”.
  2. Ingredientes sospechosos: Algunos espesantes, jarabes de malta, almidones modificados o proteínas vegetales hidrolizadas pueden derivar del trigo.
  3. El peligro de las salsas: Productos como la salsa de soja tradicional, aderezos para ensaladas y cubitos de caldo suelen contener harinas como estabilizantes.
  4. Cosméticos y medicinas: Algunos labiales o excipientes de medicamentos contienen gluten; aunque no se ingieren como alimento, pueden causar problemas por contacto o ingestión accidental.

Cómo leer etiquetas: detectar el “gluten oculto”

El mayor desafío es encontrar gluten donde no parece estar. Siempre busca el símbolo oficial (la espiga barrada) y desconfía de:

  • Salsas de soja: Muchas contienen trigo fermentado.
  • Embutidos: Algunos usan harinas como espesantes.
  • Cervezas: A menos que indiquen “sin gluten”, están hechas de cebada.
  • Caldos en cubitos: Pueden contener trazas de cereales.
Pan elaborado sin gluten en venta.
Pan elaborado sin gluten en venta./ Foto: Shutterstock

Los 5 mejores sustitutos para tu cocina

Si decides hacer la transición a una cocina libre de trigo, estas alternativas ofrecen texturas y nutrientes excelentes:

  1. Harina de Almendras: Rica en grasas saludables y proteínas, ideal para repostería húmeda.
  2. Harina de Arroz: El sustituto más versátil por su sabor neutro, ideal para masas básicas.
  3. Sarraceno (Trigo Sarraceno): A pesar de su nombre, es naturalmente libre de gluten y aporta un sabor rústico delicioso a panes y pastas.
  4. Almidón de Maíz (Maicena): Indispensable para lograr suavidad en las mezclas y para espesar salsas sin riesgo.
  5. Quinoa: Un superalimento que puede usarse en grano o harina, aportando todos los aminoácidos esenciales.

La empatía comienza en la mesa

Entender que debe ser también un ejercicio de empatía. Aprender sobre la contaminación cruzada y que la dieta es una necesidad médica ayuda a construir entornos más inclusivos. Hoy, la gastronomía está evolucionando: “sin gluten” es ya sinónimo de innovación, sabor y, sobre todo, bienestar.