El chocolate es mucho más que un dulce: es un universo de matices similar al vino o al café. Sin embargo, frente al estante del supermercado, elegir entre amargo, semiamargo o con leche puede ser confuso. Entender su composición no solo mejorará tu paladar, sino que transformará por completo tus recetas.
1. Chocolate Amargo (Dark Chocolate)
El chocolate amargo es aquel que contiene la mayor concentración de sólidos de cacao y la menor cantidad de azúcar añadida. Para ser considerado de alta calidad, generalmente debe superar el 70% de cacao.
- Pasta de cacao, manteca de cacao y una mínima parte de azúcar. Por definición, no contiene lácteos.
- Es intenso, con notas que pueden variar desde lo cítrico y frutal hasta lo maderoso o ahumado, dependiendo del origen del grano (terroir).
- Es una fuente excelente de magnesio y antioxidantes (flavonoides), conocidos por mejorar la salud cardiovascular y el estado de ánimo.
- Su maridaje es con vinos tintos, cafés de especialidad o para recetas donde el chocolate debe ser el protagonista absoluto, como un fondant o trufas intensas.

2. Chocolate Semiamargo
Es el estándar de oro para los pasteleros. Suele tener un porcentaje de cacao que oscila entre el 50% y el 65%.
- Ofrece la profundidad del cacao pero con el dulzor suficiente para ser agradable al paladar general.
- Tiene una excelente fluidez al fundirse, lo que lo hace ideal para coberturas, ganaches y el clásico temperado para bombones.
- s Galletas de chispas de chocolate (Chocolate Chip Cookies), brownies y mousses donde se busca una textura sedosa sin un amargor dominante.
3. Chocolate con Leche
Es la variedad más popular del mundo. Para lograr su perfil, se añade leche (en polvo o condensada) a la mezcla de cacao y azúcar.
- Su contenido de cacao es menor, situándose habitualmente entre el 25% y el 45%.
- Su textura es mucho más blanda debido a las grasas de la leche. Es extremadamente dulce y cremoso.
- Es ideal para rellenos infantiles, repostería que busca suavidad y, por supuesto, para el consumo directo como snack.

4. Chocolate Blanco
Técnicamente, el chocolate blanco no es chocolate en el sentido estricto, ya que carece de pasta de cacao (el componente que le da el color oscuro).
- Se elabora únicamente con manteca de cacao, azúcar y sólidos lácteos.
- Un buen chocolate blanco debe tener un color marfil o crema. Si es puramente blanco nuclear, es probable que esté hecho con grasas vegetales baratas en lugar de manteca de cacao real.
- Funciona de maravilla con frutos rojos ácidos, matcha o frutos secos salados como el pistacho.

¿Cómo leer la etiqueta de un chocolate?
Para elegir como un buen chocolate, fíjate en el orden de los ingredientes. La norma de oro es: “Menos es más”.
- En un chocolate oscuro, debe ser la pasta de cacao. Si el primer ingrediente es “azúcar”, estás ante una golosina, no un chocolate de calidad.
- El chocolate auténtico usa solo manteca de cacao. Evita aquellos que listan “aceite de palma” o “grasas hidrogenadas”.
- Indica la suma total de pasta y manteca de cacao. A mayor porcentaje, menor espacio queda para el azúcar.