¿Cuántas veces recurrimos a la miel de abeja para aliviar un malestar o para potencializar el sabor de alguna receta? La respuesta exacta no la tenemos pero es quizás mucho más de lo que recordamos. Y es que la miel de abeja es un producto natural con grandes propiedades alimenticias, curativas, cosméticas y estimulantes.
Se trata de un alimento dulce que las abejas producen a partir del néctar de las plantas. Cada miel adquiere características particulares según las flores que visiten las abejas y de acuerdo con el lugar en que se ubiquen las colmenas y la época del año en que se coseche, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Clasificación de la miel de abeja
Hay mieles para todos los gustos: suaves y cremosas, sutiles o intensas, aromáticas o con un toque ácido, perfumado, salado o amargo.
La clasificación de las mieles por su origen floral, geográfico y estacional es una referencia de su calidad y nos permite conocer sobre su origen y cualidades. La tipificación comercial incluye análisis fisicoquímicos, sensoriales y de contenido de polen; suele mencionarse el lugar de procedencia, la época de cosecha y el nombre del apicultor.

Generalmente la clasificación de las mieles se hace de acuerdo con su origen botánico y/o geográfico. Por su origen botánico se habla de las especies de plantas que usaron las abejas para producir su miel; por su origen geográfico las mieles se clasifican de acuerdo a la región de donde provienen y a la flora de dicha región.
Aunque todas las abejas y los apicultores del mundo producen miel, las mieles que se derivan de la flora de la Península no son iguales a las de otros países ni son todas iguales entre ellas.
Tipos de miel de abeja de la Península
La composición de las mieles de la Península es muy diversa: incluye diversas mieles monoflorales aunque la mayoría son multiflorales, con características distintivas de acuerdo a la localidad y la época de cosecha.
Es necesario profundizar en su clasificación para diferenciarlas adecuadamente en la producción y en el mercado. Esta es una tarea necesaria y colectiva que apenas inicia en la Península y enriquecerá el patrimonio biológico y cultural de México.
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Miel de Tajonal
Esta miel es originaria de la península de Yucatán y es posible gracias a esa flor amarilla. Es de tono más dorado y consistencia más líquida. Debido a su composición de azúcares, tiende a cristalizar más rápido que otras. Es dulce, con notas florales y frescas. Es perfecta para comerse sola o para usarse como vinagreta para algunas recetas de ensaladas.
Entre enero y febrero se obtiene en grandes volúmenes en toda la Península. Se han determinado mieles con 45 hasta 76% de gránulos de polen de Viguiera dentata.
Miel de Tsitsilché
Estas mieles peninsulares son muy aromáticas y de color ámbar, con más cuerpo que la anterior. El tsitsilché es un arbusto que, cuando florece, deja su estela de olor agradable por doquier. Puede tener dos floraciones al año, si hay buenas lluvias. Se sugiere que la miel obtenida de este arbusto se consuma sola para detectar sus agradables sabores florales.
Mieles de enredaderas y bejucos
Se producen entre noviembre y diciembre, cuando florecen convolvuláceas como Merremia aegyptia (tso’ots aak’), Jacquemontia pentantha (solen aak’), Jacquemontia verticillata (yáax aak’) y Turbina corymbosa (xtabentun) y otras especies.
Pueden ser mono o multiflorales. Tienen porcentajes de humedad elevados, sin embargo, si se cosechan adecuadamente tienen una excelente calidad con altos contenidos de enzimas como diastasa e invertasa.

Miel de ts’its’il che’
Se produce en toda la Península, generalmente entre marzo y mayo. La planta produce mucho néctar y poco polen, por lo que los gránulos de polen de Gymnopodium floribundum tienden a encontrarse por debajo de 45%. Es rica en enzimas y muy aromática.
Miel de chakaj
Se obtiene en algunas zonas de la Península durante un periodo muy corto entre abril y mayo, ya que la floración se mantiene únicamente durante 15 días y varía de acuerdo con las condiciones climáticas.
Tiene un alto contenido de minerales y alta conductividad eléctrica. Los gránulos de polen de Bursera simaruba se han encontrado en proporciones desde 50 hasta 90%.
Miel de ja’abin
Se obtiene en algunas zonas de la Península durante un periodo muy corto entre marzo y abril. Es una miel ámbar claro con 45 hasta 56% de gránulos de polen de Piscidia piscipula. Presenta un alto contenido del aminoácido prolina.
Mieles multiflorales
Las hay color ámbar y ámbar obscuro provenientes de árboles y arbustos que florecen al final de la temporada de ts’its’il che’. En ellas predominan gránulos de polen de entre 4 y 12 especies como el subin (Acacia cornigera), bojom (Cordia gerascanthus), pixoy (Guazuma ulmifolia), tsalam (Lysiloma latisiliquum) y ya’axniik (Vitex gaumeri) entre otras.
Tienden a presentar bajos contenidos de enzimas y altos contenidos de minerales como calcio, potasio, hierro y magnesio.
Beneficios de la miel de abeja
- La miel medicinal se ha utilizado a lo largo de los años para tratar heridas, picaduras de insectos, quemaduras, trastornos de la piel, llagas y forúnculos
- Rica en antioxidantes
- Es bactericida
- Ayuda a la digestión La miel natural está compuesta por enzimas que facilitan la absorción de azúcares y almidón, proporciona algunos nutrientes, como minerales, fitoquímicos y flavonoides, que ayudan a la digestión. Puede inhibir la gastritis y el reflujo. Puede minimizar la patogenia y la duración de la diarrea viral
- Es buen remedio contra la tos y el dolor de garganta gracias a sus propiedades antiinflamatorias, antivirales y antifúngicas